Abrázame
Extraña sensación es esta de la libertad. Acompañada de la opresión y vacío en mi interior, es más difícil de asimilar. Mi corazón no sabe qué hacer. Es la primera vez que no tiene su inamovible soporte. Por un lado emana la emoción de conocer y tener nuevas experiencias. Por el otro no deja de fluir el más puro y bello sentimiento de arraigo a lo que se ama. También están presentes la incertidumbre y la soledad. Sin embargo, a pesar de tal combinación de sensaciones, permanece la luz de la razón, que me ha permitido mantener cierto equilibrio.
Estoy ahora en manos de mi mente. De la mente meramente consciente y funcional. Será hasta que mi corazón se estabilice, supongo. Mientras tanto me refugio en los corazones de quienes tengo cerca. Los abrazo y les doy lo mejor de mí. He perdido la práctica, pero definitivamente lo poco que he podido recuperar ha sido sumamente gratificante.
Estoy, como siempre, en manos de Dios... Por favor, abrázame y no me sueltes.
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