
Hace semanas que había permanecido realmente impactado por el buen comportamiento de mi cuerpo. El jueves por la noche se rompió la buena racha. Parecía que daba a luz sextillizos. Me retorcía por el dolor estomacal y gemía como si un alien estuviera a punto de salir de mis entrañas. Iba al baño y lo único que lograba era relajarme unos momentos, hasta que nuevamente mi estómago se retorcía. ¡Yaaaa, por favor! - decía yo en voz baja. Y me salía una que otra lágrima de dolor. Regresaba a mi cama, abrazaba mi almohada y pretendía dormir. Fue horrible. Pero ya pasó: ayer comí palomitas, tacos de bistec y tomé mucha coca-cola. ¡Sométete estómago! ¡Aquí el que manda soy yo!
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Lore -